EN LA RUTA HACIA EL ABUSO DE DROGAS

Un consumidor que usa la marihuana de forma recreativa la consume por el efecto que crea y el “viaje” o la euforia que quiere obtener de ella. El uso continuo crea una tolerancia y eso puede llevar a los consumidores a tomar drogas más fuertes para lograr el mismo “viaje”. Cuando los efectos empiezan a desaparecer, la persona puede pasar a tomar drogas más potentes para liberarse de las condiciones indeseadas que le impulsaron a tomar marihuana en primer lugar.

La gente toma drogas para deshacerse de situaciones o sentimientos no deseados. La marihuana enmascara el problema durante un tiempo (mientras el consumidor está en el viaje). Cuando el “viaje” se desvanece, el problema, la condición o la situación no deseada retorna con más intensidad que antes. El usuario puede entonces optar por drogas más fuertes puesto que la marihuana “ya no funciona”.

También está el hecho de que los consumidores de marihuana comúnmente se reúnen en grupos en las fiestas o simplemente se juntan para compartirla entre sí. Después, cuando alguien agrega una nueva droga a ese grupo, es parte de la mentalidad del grupo de que todo el mundo se una con esa nueva y potencialmente adictiva droga.

La inmensa mayoría de adictos a la cocaína (90%) empezaron consumiendo primero una droga como la marihuana, cigarrillos o alcohol. Por supuesto, no todos los que fuman marihuana y hachís pasan al consumo de drogas más fuertes. Algunos nunca lo hacen. Otros dejan de consumir marihuana por completo. Pero algunos lo hacen. Un estudio encontró que los jóvenes (entre 12 y 17 años de edad) que consumen marihuana, son 85 veces más propensos a consumir cocaína que los chicos que no consumen marihuana, y que el 60% de los chicos que fuman marihuana antes de los 15 años, pasan a consumir cocaína.

“Me dieron mi primer toque de mota en el recreo de mi colegio. Ahora soy un adicto a la heroína, y acabo de finalizar mi octavo tratamiento de rehabilitación de drogas”.— Christian